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Simulacro de Emergencias Químicas
El pasado 21 de septiembre, invitados por la Prefectura Naval Argentina, presenciamos el simulacro de emergencias químicas que se realizó en la Terminal 5 del puerto de Buenos Aires.
En un día a pleno sol, llegamos a BACTSA, empresa que cedió sus predios para el simulacro; nos recibieron amablemente y nos trasladaron en micros al salón de conferencias; allí el Prefecto "XX" nos recibió y explicó cómo se iba a llevar a cabo el operativo. Luego de esta breve charla y antes de regresar, nos dieron los cascos de seguridad que más tarde nos serían obsequiados a manera de souvenir.
Una vez que llegamos al lugar donde se iban a realizar las operaciones y ubicados en el sector de prensa, comenzó el simulacro.
El Prefecto "XX"describía las actividades a medida que sucedían.
Todo empezó cuando dos operarios detectaron la pérdida de una sustancia peligrosa en dos de los contenedores que estaban en el lugar; luego de observar el perímetro y evaluar la situación, establecieron un área de seguridad para evitar riesgos y a su vez avisaron a Prefectura el hecho producido. Prefectura Naval Argentina activó un plan denominado "de contingencia local", intervino el servicio de "Salvamento, incendio y contaminación".
El personal de Prefectura perteneciente a la división contaminación y mercancías peligrosas, llegó al lugar con equipos de respiración autónoma, trajes anti-exposición química y medidores de gases explosivos.
Debido a que en la zona existía un gran peligro de incendio, también participó personal de la División de Control de Avería e Incendios; se hicieron presentes con autobombas, equipos de respiración y mangueras de incendio. A los pocos minutos comenzó a salir humo de uno de los contenedores; rápidamente sofocaron el principio de incendio y refrigeraron el área para evitar posibles nuevos focos.
Pese a los intentos de contener los elementos tóxicos con material absorbente, el cloriformiato de etilo y el metacrilato de butilo inhibido, tomaron contacto con el río; rápidamente la Prefectura Naval Argentina desplegó 200 metros de barrera de contención para evitar que los materiales se dispersaran en el río y pudieran ser absorbidos con bombas de succión.
Dadas las características del derrame, personal de la Policía Federal, de la Gendarmería Nacional y del SAME arribaron al sitio. Mientras se terminaba con la desintoxicación del perímetro, uno de los tambores explotó de manera repentina; la onda expansiva tiró a uno de los técnicos al agua apareciendo un nuevo problema, (rescatar al hombre); para ésta tarea apareció de manera imprevista, de entre los barcos, el helicóptero de rescate de la Prefectura, que se posó sobre las aguas para facilitar que un buzo pudiera arrojarse y asistir al herido; en pocos segundos fue subido a una camilla que lo elevaría al helicóptero y trasladado rápidamente al hospital más cercano. Un semirígido recogió al buzo devolviéndolo a la base de operaciones.
Controlado el derrame, con un sobrevuelo espectacular del helicóptero por sobre las cabezas de los concurrentes, terminó el operativo.
Concluimos orgullosos y seguros de que ante un eventual ataque al medio ambiente, la Prefectura Naval Argentina y los organismos que la acompañaron, están equipados para reaccionar y minimizar lo mas posible el impacto, como ya lo demostraron ante el siniestro ocurrido en el Brasil, (cuatro millones de litros de hidrocarburos fueron volcados sobre el río Bariguí, afluente del Iguazú, poniendo en peligro las Cataratas del Iguazú, el río Paraná y todos sus afluentes).
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