Seguridad en los barcos a motor

Principales recomendaciones para evitar los accidentes en las embarcaciones a motor.

Aunque la navegación a motor no presenta las dificultades de la maniobra a vela, su potente motorización y su consecuente capacidad para desplazarse a grandes velocidades hace sensible a la embarcación a diversos daños, por ejemplo el impacto con objetos flotantes. Si el impacto es con un objeto de gran dureza, a alta velocidad puede resultar fatal para la resistencia del casco.
Un impacto de gran magnitud puede incluso causar una vía de agua capaz de hundir la embarcación en pocos minutos, esto se da sobretodo en la navegación nocturna o cuando el objeto se encuentra semisumergido haciendo difícil su visualización.

Actualmente hay que considerar también los accidentes producto de la gran diversidad de actividades acuáticas facilitadas por las embarcaciones a motor y por el mayor número de personas ajenas a la náutica y con poca experiencia que las realizan.

Algunas útiles recomendaciones:

Tratar de equilibrar el peso:

Cuando se navega con una tripulación numerosa, se debe procurar que ésta esté distribuida de la forma más equilibrada posible, sobre todo cuando se navega con gran oleaje o se realiza una maniobra de precisión. La zona menos indicada para acumular tripulación es en el flybridge (puente de mando externo), ya que a mayor cantidad de gente en este sector, mayor amplitud de balanceo.

Principal atención con los balanceos y las aceleraciones

Especialmente para evitar caídas dentro y fuera del barco.

Los balanceos del barco son peligrosos, éstos se ven magnificados en el momento de detener la embarcación y al atravesar un oleaje. La embarcación puede pasar repentinamente de una navegación estable a un brusco balanceo que puede tomar desprevenida a la tripulación.
Las embarcaciones más veloces gracias a su potente motorización, son capaces de realizar bruscas aceleraciones que pueden hacer perder el equilibrio a un miembro de la tripulación. Es conveniente que el patrón se asegure antes de la más mínima aceleración, que todos sus acompañantes estén sentados o bien sujetos y tratar siempre de dar una voz de alerta.

Calibrar las distancias y no virar sin mirar

Principalmente si queremos evitar un abordaje.

Equivocarse en la apreciación de las distancias de otras embarcaciones o de diversos objetos es bastante fácil, sobretodo en una embarcación a motor, donde los abordajes son más frecuentes que en una a vela.

Es fundamental tener una especial precaución en el momento de realizar virajes radicales y asegurarse antes de la maniobra que se está libre de la trayectoria de otras embarcaciones. Esta precaución debe extremarse en las aguas muy concurridas, como a veces se da en algunos sectores de nuestro delta.

Ventilar bien el sector del motor

Para evitar incendios o explosiones

Las embarcaciones equipadas con motor naftero pueden explotar luego de una carga de combustible si no se ventila adecuadamente el sector donde se ubica el motor, esto se debe a los vapores de gasolina que salen del tanque al ser llenado y que pueden inflamarse al accionar cualquier circuito eléctrico o encender un fósforo. Los ventiladores del sector del motor que se accionan automáticamente antes de poner en marcha el motor deben ser revisados continuamente. Sería conveniente además incorporar alarmas detectoras de gases y por supuesto ser muy prudente al cargar combustible para no derramarlo en el interior del barco.

Revisar periódicamente el motor y controlar el combustible

Nadie quiere quedarse sin motor lejos de la costa.

Una avería mecánica es una situación de peligro para una embarcación a motor que no cuenta con otro medio de propulsión y en esto se incluye la falta de combustible. Cuando suceden estos casos, la falta de previsión del patrón suele poner en peligro vidas humanas y obligar a utilizar servicios de rescate que están previsto para emergencias graves.

Atención a los fondos y a los objetos flotantes

Para evitar una vía de agua por impacto con algún objeto

El choque con un objeto flotante o uno sólido (una roca por ejemplo), es uno de los problemas más difíciles de evitar y es uno de los que peores consecuencias acarrean a la embarcación, sobre todo cuando ésta se desplaza a alta velocidad, ya que se puede perforar el casco causando una importante vía de agua y hundirla en pocos minutos. Entre los objetos flotantes, los peores son los que se encuentran semisumergidos pues son muy difíciles de ver, especialmente en la navegación nocturna. Es muy importante entonces estar atento y gobernar el barco con la vista atenta a proa para detectar los diversos peligros.

Embarcar cuchillo y traje de neoprene

Para poder desenredar cabos y plásticos de las hélices

Las hélices suelen enredarse con cabos flotantes de balizas, con plásticos a la deriva o trozos de red de pesca. Si esto se produce con el motor a un alto número de revoluciones, el bloqueo brusco de la hélice puede provocar serias averías en la transmisión. Hay que tener siempre a mano el equipo preciso para desenredar y cortar, lo que a menudo exige tirarse al agua con un cuchillo bien afilado. Si las condiciones son frías conviene llevar a bordo un traje de neoprene.

Un cabo apretado en la hélice puede resultar difícil de desenredar, por lo que es recomendable llevar a bordo un cuchillo de buen filo y de grandes dimensiones.