El Naufragio del Mariana I, buscando a Pablo Valls, buscando la verdad:

Pablo zarpa de San Isidro el 07 de enero de 2003 a las 23:15 hs. con destino inicial “La Paloma”, Uruguay para luego navegar a Brasil y de allí cruzar el Atlántico para llegar al Mediterráneo. Su barco, un velero Bries 24, estaba muy bien equipado y contaba entre otras cosas con: ecosonda, pantalla solar, motor interno Albin, fuera borda, gomón, handy Yahesu, VHF, pantalla reflectora de radar, timón de viento, GPS, ancla de respeto, bombas de achique, etc.

Durante los últimos seis meses el barco fue recorrido a full: maniobra, instalación eléctrica, luces, esclusas, pernos del quillote, antifouling, barnizado, chubasquera nueva, etc.

Sus conocimientos náuticos eran muy avanzados. Efectuó muchos cursos (poseía habilitación de Patrón de yate a vela y motor). Muchos años de vela desde adolescente (tenia casi 38) El Mariana I era su segundo barco.

Poseía buenos conocimientos técnicos: técnico aeronáutico y 1er año de Ingeniería. Profesor de Educación Física, Profesor de natación (ejerciendo), Guardavidas de la Cruz Roja Internacional (ejerció tres años en Gessell). Buenos conocimientos en Plástico Reforzado: trabajo en mi taller y en mi astillero, conoció de cerca el diseño naval y la construcción de lanchas y algún barquito. Participo en la reparación naval conmigo y con Rodolfo Otero, con lo cual tenia experiencia y conocimientos muy sólidos en materia náutica y en especial en navegación en solitario.

  • Su viaje estaba programado para hacer desde La Paloma otra etapa a Río Grande, luego Angras y después desconozco desde que puerto cruzar a Ciudad del Cabo para unirse a un amigo español y con ambos barcos ir a Palma de Mallorca, cuna de nuestros ancestros.
  • Por esto tanto el barco como él estaban muy preparados para este viaje
  • Pero entre el atardecer del 09 de enero y madrugada del día 10, a la altura del Santa Lucia, su barco naufragó.

Fue embestido en la aleta de babor por un navío de similar ó superior desplazamiento al Mariana I; desde popa hacia proa, produciéndole un rumbo vertical de 1,20 m de largo (desde casi el botazo de regala hasta la línea de crujía en la carena) con dos agujeros: uno en la línea de flotación de forma notablemente simétrica (ver foto), no asimilable a tronco u otra cosa flotante. Otro rectangular más arriba y hacia popa.

Se deduce que por la tremenda entrada de agua, no neutralizable por bombas de achique, (aplicadas, con interruptor en "ON") que el barco se hundió en no más de cinco a seis minutos.

Pablo intento "sostenerlo" atando el gomón a la cornamusa de babor, sin tiempo para inflarlo. También intento o envió un mensaje de mayday (VHF encendido y a full). El motor interno se encontraba encendido y palanca de engrane todo avante.

Se deduce que Pablo venia navegando con muy poco viento, a motor, con Genoa enrollada, Mayor a tope, timón de viento desconectado, con su pala retraída y fijada por su perno. Luces de navegación en OFF, luces de instrumentos en ON. Esto último indicaría anochecer o amanecer.

Nosotros, su familia y amigos empezamos a estar preocupados alrededor del 15 de enero por falta de noticias. Pero Pablo siempre me decía que los locutorios o Internet solían estar alejados del puerto. Que no le gustaba dejar el barco solo. No obstante comenzamos a llamarlo a través de radioaficionados. Resultado negativo.

El 08 de marzo, el velero argentino Druida, de Alejandro Aquiesgrana, divisa una vela mayor al tope de un palo que emergía unos dos metros del agua. Cree que es un barco naufragando y da aviso a Prefectura Montevideo, quienes destacan helicóptero y un par de embarcaciones.

Posteriormente baja un buzo en el exacto lugar del avistamiento, y que ellos habían guardado en su GPS, Latitud 34º 56, 20´ S ; Longitud 58º 18, 85´ W y comprueba por las incrustaciones "diente de perro" (conchillas) que lleva sumergido más de un mes. No se halla el cuerpo de Pablo a bordo.

El descubrimiento del mástil del Mariana hecho por el Sr. Aquiesgrana en fecha tan distante del naufragio (dos meses) se debió a que el velero, que estaba "acostado" sobre babor por efecto de la vía de agua imposibilitado de enderezarse por estar apoyado en su quillote, se adrizo cuando este se enterró en el barro del fondo. En ese momento comenzó a velar la mayor, izada a tope, haciendo visible el barco.

Nosotros nos enteramos recién el 21 de marzo, a través del Capitán de Navío Tome, argentino, a cargo de Búsqueda y Rescate, con asiento en Punta Alta. A él lo había contactado la Armada Uruguaya una hora antes. Nos contactamos telefónicamente con jefes de la Armada Uruguaya para recabar una primera información. Viajamos luego a Montevideo y reconocimos elementos de a bordo (funda de la mayor con la inscripción "Mariana 1" y efectos personales de mi hijo).

Ahí comenzó una larga e infructuosa búsqueda. Primeramente de Pablo en la esperanza de que, dadas sus condiciones de gran nadador y de haber naufragado a dieciséis kilómetros de la costa en pleno verano, se hallara con vida, en estado de shock, con amnesia.

El Mariana I es finalmente reflotado por la Armada uruguaya el día 12 de mayo de 2003.

A diez meses del naufragio, estamos como al principio. La justicia uruguaya no ha resuelto este misterio.

Por medio de estas líneas pedimos a todo aquél que tenga algún dato, información por mínima que sea, que nos la comunique a fin de poder saber que le ocurrió realmente a mi hijo Pablo.

Christian Valls

gtnautica.com adhiere al pedido del papà de Pablo y pide por una pronta resolución de este hecho. Asimismo invitamos a nuestros lectores que tengan algún tipo de información se comuniquen con nosotros por email: info@gtnautica.com o con el Sr. Christian Valls nahelmets@sinectis.com.ar