SUPERVIVENCIA EN EL MAR

Consideraciones generales:

Cuando no quedan esperanzas de mantener la embarcación a flote, el Capitán o quien lo reemplace en ese momento debe ordenar el "zafarrancho de abandono" para evacuar la nave.

Es importante recordar que aunque averiada, la embarcación es un lugar más seguro y cómodo que una balsa o un chaleco salvavidas. El material salvavidas, de acuerdo a las reglamentaciones debe alcanzar para la totalidad de las personas que se encuentran a bordo.

La experiencia ha demostrado que en muchos de los naufragios se ha perdido gran cantidad de gente, por desconocer la forma de sobrevivir en el mar, durante y después del hundimiento de la embarcación.

Son muchas y muy variadas las condiciones en que se puede encontrar la embarcación en el momento del abandono (en aguas frías, cálidas o templadas; con o sin incendio a bordo; de día o de noche; etc.) por ésta razón es muy difícil hacer una análisis de todas las combinaciones posible; pero hay ciertas normas que son aplicables a todas las situaciones de emergencia; la idea es sobrevivir el mayor tiempo posible, hasta que otras embarcaciones puedan cumplimentar el rescate.

Nunca hay que olvidar que aun en las peores condiciones, la Prefectura Naval Argentina o la fuerza naval más próxima, emprenderá la búsqueda hasta lograr el rescate.

De los cientos de vidas perdidas anualmente por desastres en el mar, muchas de ellas son causadas por inadecuada preparación en los métodos de supervivencia.

Algunos mueren debido a descuido o negligencia; otros a causa de su ignorancia; otros porque carecen de una resistencia mínima o renuncian pronto, pero la gran mayoría por no estar preparados para la contingencia.

La idea de éstas líneas es proporcionar algunas normas básicas sobre supervivencia.

Tal lo expresado al comienzo, no se debe abandonar la embarcación hasta que quien esté a cargo así lo ordene.

Sucedido esto, hay que cerciorarse de tener el equipo de seguridad completo: chaleco salvavidas, linterna y pito, éstos elementos sirven para que los náufragos puedan agruparse de noche, facilitando así las tareas de salvamento.

Antes de arrojarse al agua, o embarcarse en el bote o balsa salvavidas, hay algunas cosas importantes que considerar:

  • Tratar de ubicar la dirección y distancia de la costa más próxima.
  • Ver que el equipo de seguridad se encuentre en condiciones.
  • Las ropas que vista y las prendas que pueda llevar dependen del clima frío o caliente, o si se ubicará en una balsa o solamente se cuenta con chaleco salvavidas para mantenerse a flote.

La experiencia de hombres que han participado en abandono de embarcaciones, permite formular la siguiente relación de prendas:

Abandono de la embarcación en zonas de clima frío:

Vestir abundante ropa interior y medias de lana que mantengan el cuerpo caliente. Saco que proteja busto y brazos. Pasamontañas o gorro de guardia que conserve la cabeza caliente y no deje penetrar agua en los oídos. Guantes.

La ropa si es necesario debe poder sacarse con facilidad.

Antes de abandonar la embarcación, si es posible, beber te o café caliente a fin de evitar los efectos del agua fría. Estimular la circulación por respiración rápida y profunda y por flexión de brazos y piernas, sin extralimitarse.

Supervivencia en aguas frías:

La ropa no da protección en el agua fría, meterse en la balsa o bote tan rápido como sea posible. Vigilar que no exista principio de congelación en manos, cara o pies. Tratar de calentar las partes afectadas contra el propio cuerpo o el de un compañero. No restregarlas porque se causará más daño a los tejidos congelados.

Los pies en inmersión sufren hinchazones causadas por pobre circulación y continua exposición a la humedad; para evitarlo, mover piernas y pies durante unos pocos minutos varias veces al día; elevar los pies y calentarlos bajo los brazos de un camarada.

En caso de congelación, recordar que no se debe restregar la parte afectada porque ello daña los tejidos.

Abandono de la embarcación en zonas de clima cálido:

Vestir camisa, pantalón y zapatillas o zapatos livianos. Aunque éstas prendas puedan constituir un impedimento para la libre ación en el agua, tener en cuenta que ellas serán muy útiles para la protección del cuerpo, del sol y del agua salada, cuando se ha de permanecer algunos días en el mar.

En el agua:

Los náufragos deben mantenerse reunidos para ayudarse entre ellos y facilitar el salvamento. Si hay balsas o botes, no permitir que éstos se separen, amarrarlos unos con otros ya que es más fácil encontrar un grupo grande de sobrevivientes que dos o tres, separadamente, a la deriva.

Si se cuenta con balsas o botes, los cabos deben estar suficientemente flojos para permitir el agarre fácil.

Si el mar está agitado, respirar como se hace al nadar, inhalando a través de la boca y exhalando por la nariz, mientras la ola pase por encima.

Ahorrar energías sin tratar de nadar. En agua fría, mantenerse chapoteando, moviendo las extremidades a fin de prevenir el entumecimiento, que aparece no más allá del medio minuto de inactividad.

Cuidar que no se apodere la somnolencia que, a menudo, suele aparecer entre los quince y cuarenta y cinco minutos, después que se entra en el agua. Si se observa que otros se adormecen, despertarlos bruscamente.

Los escalofríos minan las energías rápidamente, la respiración profunda y movimientos de brazos y piernas los detienen.

Los que no saben nadar, se ponen nerviosos; darles coraje y hablarles tranquila y calmosamente; con pánico se tiene un cincuenta por ciento de probabilidades de sucumbir.

Organización de la supervivencia.

Tanto en una embarcación como en un grupo, el hombre de mayor jerarquía debe tomar el comando, aunar los esfuerzos, disponer normas para el racionamiento de agua y víveres y fundamentalmente, mantener elevada la moral del grupo.

En una balsa abierta, a fin de organizar la supervivencia, se debe asegurar todo el equipo en el fondo del plan, para evitar que se pierda. A menos de encontrase en clima cálido, estrujar y secar la ropa y medias lo más pronto posible; mantener los zapatos puestos, salvo casos de entumecimiento; armar un encerado o toldo que defienda del sol; el estar expuesto a sus rayos durante todo el día en una balsa abierta, es demasiado para el hombre común; hay que ponerse inmediatamente a la sombre, el reflejo en el agua es bastante como para quemar la piel.

Hacer un inventario de las provisiones y almacenarlas a salvo inclusive de las olas. Planear el racionamiento de víveres y agua. Nadie debe ingerir alimentos ni beber durante las primeras 24 horas el agua que se beba en éste período es mayormente malgastada en forma de orina; sin embargo en climas fríos, el comer cada dos horas ayuda a conservar el calor.

No excitarse ni apurarse, las cosas deben ser hechas reservando energías y evitando la transpiración.

Estibar el equipo de señalización donde pueda ser alcanzado en casos de apuro.

Agua y alimentos:

La pérdida de agua en el organismo se llama deshidratación. Se produce por transpiración a través de la piel, por orina y por evaporación den la respiración. El efecto de falta de agua en un ser humano o deshidratación, puede llevarlo a la muerte con grandes sufrimientos por la sed.

Un hombre puede soportar, razonablemente, la abstención de agua durante seis días, pero a su vez, sin comida, provisto de agua, puede mantenerse treinta días o más.

Está probado que se puede vivir perfectamente, tomando sólo medio litro de agua por día, subdividido en cuatro raciones. Beber tres cuarto litros o más si se lo necesita pero siempre que se disponga de abundante provisión de agua de lluvia. Por el contrario cuando se cuente sólo con un cuarto de litro diario, usarlo con mucha discreción, prácticamente humedeciéndose los labios.

Cuando el agua potable es escasa, las aves y pescados deben ser consumidos en forma limitada.

Nunca beber agua de mar ni humedecerse los labios con ella, ya que produce náuseas, diarreas, afecta desfavorablemente a algunos individuos y, en grandes cantidades, provoca perturbaciones mentales. No debe mezclarse agua de mar con agua potable para aumentar una reducida provisión de ésta última.

Puede ingerirse el líquido obtenido por el estrujamiento de pescado en una bolsa plástica, en una toalla o masticando la carne, pero solo tragando el jugo, cuyo gusto es parecido al de los mejillones u ostras.

Si los víveres se terminan o directamente si no hay, se deberá conseguir alimentos por medios propios.

La naturaleza ha puesto al alcance en el mar, pájaros, peces, mamíferos marítimos y algas.

Todo esto es comestible y aunque no sean del gusto preferido, para sobrevivir habrá que comerlos, aún crudos.

Todo pájaro marino es buen alimento crudo o cocido, frecuentemente se posan en el bote o alrededor del mismo; su carne, tripas y plumas son también buenas para carnada de anzuelos; cuando las aves se encuentran cerca de un cardumen de peces se excitan mucho y son fáciles de atrapar.

Las algas o cachiyuyos son comestibles, pero se debe disponer de bastante agua para beber, porque son muy saladas; conviene masticar bien antes de tragarlas.

El pescado es alimento y bebida a la vez, dada la gran cantidad de agua que contiene su carne; puede comerse crudo o cocido.

Todo bote o balsa salvavidas está pertrechado con equipo de pesca reglamentario. Se debe aprender a usarlo.

La carne de pescado cobrado en mar abierto es saludable y nutritiva; ella suplementa y también reemplaza a las raciones de alimentos conservados, mientras se disponga de agua potable.

Cuando se obtiene cerca de la costa hay que tener cuidado con ciertas especies venenosas; sin embargo, éstas pueden ser utilizadas como carnada.

El pescado que se ha secado bien puede permanecer varios días sin echarse a perder. A los grandes, se los limpia y corta en largas lonjas finas, para colgarlos al sol; a los pequeños, de treinta centímetros de largo o menos, después de haberlos limpiado y eliminadas las espinas, deben ser cortados en trozos transversales entes de secarlos al sol. El que no es limpiado se echa a perder en medio día. No comer pescado seco si el agua no es abundante.

Afortunadamente de todos los componentes de la fauna marina, son muy pocos los que pueden causar daño al hombre y de éstos, menos aún, los que suelen sentir particular animadversión hacia él y lo ataquen deliberadamente.

No pescar cuando se avistan aletas de tiburones porque pueden cortar la línea, no arponearlos porque es posible que tumben el bote y no comer su carne porque da mucha sed.

En general los tiburones se alejan golpeando el agua con remos u objetos metálicos, huyen cuando se asustan.

Con referencia a la pesca conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

  • No amarrar la línea a los dedos, pies, manos o embarcación. Un pez grande puede cortar la línea o llevarlo afuera agarrado.
  • Nunca se apoye o recueste sobre el costado de la balsa o embarcación cuando se está cobrando un ejemplar, ya que podría darse vuelta con facilidad.
  • Procurar pescar peces chicos en vez de grandes.
  • En una balsa inflable cuidar que la navaja o los anzuelos no se claven o hagan un desgarrón a la envuelta.

"Extractado del Manual de Conocimientos Marineros - Prefectura Naval Argentina – Departamento Instrucción"

 

<<Regresar a Primeros Auxilios