V.- INTOXICACIÓN POR GASES.
Una persona puede envenenarse al inhalar algún tipo de gas tóxico de los cuales, existen diferentes especies provenientes cada una de diferentes fuentes. Pueden citarse, por ejemplo, el gas de uso general, los refrigerantes (amoníacos, anhídrico sulfuroso), los agentes anestésicos (éter, cloroformo, óxido nitroso), solventes (tetracloruro de carbono, tricloroetileno), monóxido de carbono, etc.
El monóxido de carbono es un gas letal que aparece como resultado de la combustión incompleta de sustancias que contiene carbono, y su peligro está en que no se huele, por lo que no se detecta. Una concentración peligrosa de monóxido de carbono puede producirse en el interior de una casa con calefacción sin ventilación adecuada, en una cochera en la que se ha puesto en marcha el vehículo. También en un edificio en llamas, en el que la concentración de monóxido de carbono llega a tener un nivel letal en tanto disminuye el oxígeno del aire.
Los síntomas vendrán dados por irritación de mucosas, tos, ronquera, dificultad respiratoria, intranquilidad, ansiedad, confusión, desorientación, trastornos de la capacidad de juicio, coloración cutánea azulada, etc.
Actuación:
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tomar medidas de precaución como, por ejemplo, portar máscaras con aporte de oxígeno, no llevar cerillas,
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ventilar la estancia, si es posible, nada más llegar,
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llevar al intoxicado a un ambiente donde pueda respirar aire fresco y desvestirle,
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acostar al accidentado sobre un lado (decúbito lateral), con el tronco elevado unos 45º, y mantenerle en reposo absoluto,
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si se posee equipo de administración de oxígeno, administrarlo al 100% y a alto flujo,
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taparle con una manta,
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si parada respiratoria, efectuar respiración artificial,
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trasladar al accidentado al centro médico más cercano.
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