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magazine del
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II.- ATAQUES DE ANSIEDAD Y DE EPILEPSIA.
ANSIEDAD
La ansiedad es una emoción que surge ante cualquier situación o sensación de amenaza o agresión a la identidad del yo personal. Puede aparecer en gran variedad de circunstancias, desde la normalidad a la patología. Según Freud (en 1926), la ansiedad normal sería "la ansiedad en relación con un peligro conocido".
Los ataques de ansiedad o reacciones ansiosas agudas, son reacciones de gran intensidad que surgen en relación con circunstancias inusuales y muy traumáticas: catástrofes naturales (terremotos, inundaciones), incendios, guerras, etc.
Los signos y síntomas que presenta el individuo que sufre el ataque son: temblor generalizado, sudoración, taquicardia o palpitaciones, disnea, mareo o sensación de inestabilidad.
Actuación:
- comunicarle a la persona que sufre de ansiedad que no está sola y que le vamos a ayudar,
- cuando exista hiperventilación (respiración superficial y rápida), es eficaz utilizar una bolsa de papel para que la persona respire en su interior.
- estimular a la persona a que respire lentamente, que cierre los ojos, durante al menos 15 minutos.
- si no cesa la crisis, convendrá trasladarle a un centro médico.
EPILEPSIA
La epilepsia puede definirse como un trastorno transitorio de la conciencia o de la función motriz, sensitiva o vegetativa, con o sin pérdida de la consciencia.
El cuadro clínico se caracteriza por la aparición repetida de crisis cerebrales que van acompañadas de espasmos generalizados (convulsiones) o limitados, o bien cursan sin espasmos. Estos ataque suelen ir acompañados de amnesia (pérdida de memoria), relajación de esfínteres y mucha salivación.
Actuación:
- dejar al paciente donde está, mejor echado,
- despejar la zona en la que se encuentra el sujeto de objetos con los que pudiera hacerse daño (mesas, sillas, etc),
- NO sujetarlo si tiene movimientos convulsivos,
- si ya tiene la boca cerrada, NO intentar colocar un objeto entre sus dientes,
- NO darle de beber,
- NO trasladarle en pleno ataque,
- NO intentar la respiración artificial y
- si se trata de un paciente que NUNCA ha padecido ataques epilépticos, trasladarlo a un centro médico finalizada la crisis.
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