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El Naufragio de Marcela Larrain
Muchas veces denominamos milagros a hechos que por diversas circunstancias no podemos encuadrarlos dentro del curso ordinario de los acontecimientos. Sin embargo, si bien es cierto que ciertos sucesos sólo pueden producirse por la ayuda de un Ser o fuerza Superior, también resulta cierto que a veces encontramos esa fuerza dentro de nosotros mismos ignorando que somos poseedores de ella. El no tener confianza en nuestras posibilidades hace que muchas veces fracasen los objetivos... Si bien Marcela Larrain pudo no ver cumplido el que se había propuesto, su fortaleza de espíritu la ayudó a ofrendar, a su manera, lo que denominó "homenaje a su amigo".
Dispuesta a llegar a Río Grande su meta era rendir tributo a Marcelo "Loro" Márquez, un teniente de fragata que murió combatiendo en Malvinas. "Nunca tuvo un velatorio ni una tumba, por eso pensé en viajar hasta el estrecho de San Carlos, el lugar más cercano del punto de exclusión demarcado por los ingleses y arrojar allí una placa de bronce con el nombre de mi amigo".
Partió desde el puerto bonaerense de San Isidro el 17de Diciembre de 1999 dispuesta a emprender una gran aventura: recorrer 3.000 km en un mes. Marcela Larrain contaba con 55 años, una excelente preparación física y vastos conocimientos marítimos, pero nada de ello impidió que, luego de recorrer 300 km, una tormenta sacudiera a su velero "Salvador", de siete metros de largo, único refugio de su soledad, produciendo una varadura que provocó la rotura del quillote de la embarcación. La consecuente entrada de agua y posterior hundimiento de la nave, previo a la emisión de tres "May Day" (estoy en problemas en lenguaje marítimo), que no pudieron completarse con la posición exacta, porque la radio se rompió..
Como ama la navegación y cuenta con una probada experiencia marítima, supo interpretar las luces... Así visualizaba luz verde cuando el buquecito del guardacostas se acercaba a ella y luz roja cuando se alejaba, de esta manera podía encontrar su ubicación. Por espacio de doce horas nadó más de 20 kilómetros (según el cálculo de Prefectura), al principio sólo con el salvavidas puesto y luego boyándose en un bidón que encontró en su deriva por las aguas sureñas. Quiso que, en caso de morir, no la estuvieran buscando dos semanas, "con un bidón blanco grande, me iban a ver mucho más que si no tenía más que el salvavidas". "El mar es la cosa más dura que he visto para nadar", comentó cuando su odisea era cosa del pasado. ""Cuando me dije que no tenía ninguna probabilidad miré hacia la izquierda y vi que me estaba acercando al faro San Antonio. Me acordé que en ese punto la corriente era circular y que me llevaría hacia el faro..., tenía una probabilidad. ! A las 7,30 de la mañana salí a la playa. El bidón, me sirvió para soltarlo en los últimos metros y ver en qué dirección lo llevaba la corriente..."
Marcela reconoce que sobrevivió no sólo por sus conocimientos marítimos sino gracias a su fuerza interior. "Mi combustible era el tener adentro mío a mis amigos, el saber lo preocupados y mal que iban a estar. Ellos no querían que fuera y yo les había prometido que me iba a cuidar mucho, eso me mantuvo".
Y esta pequeña mujer que hace cinco años cambio su apacible rutina campestre de Benito Juárez por una excitante vida marítima a bordo de "Salvador", su velero de 7,3metros por 2,5, demostró que si bien no pudo cumplir su ilusión, tal como lo había imaginado, su accidentado viaje sirvió para dedicarle humildemente su proeza a su entrañable "Loro" y cumplir consigo misma exteriorizando esa fuerza que el ser humano tiene para vencer lo invencible y enfrentar las adversidades que se presenten con dos únicos ingredientes: voluntad y tesón.
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Agradecemos la colaboración de la Subprefectura Gral. Lavalle, Prefecto Osvaldo Carlos Ríos y al Subprefecto Cabrera.
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