Isabelle Autissier

Muchas veces se habla de deportes que por ser practicados en forma individual exacerban el egoísmo encapsulando a quien los realiza. De igual manera que la realidad nos ha enfrentado con episodios que encuadran con lo expuesto, puede decirse que esa misma realidad, también, puede sorprender a los más escépticos y descreídos de ciertos valores humanos.


La vuelta al mundo en Solitario ha ofrecido diversas historias donde queda de manifiesto la solidaridad de un deporte en el que el carácter puramente competitivo ocupa siempre el segundo plano. Comenzó siendo una regata que se desarrollaba por aguas del paralelo 40; en la década del 90 las embarcaciones comenzaron a bajar a los 50 grados de latitud incrementando así los riesgos, pues, aparte del aumento en la velocidad de los vientos, existe la posibilidad del choque con bloques de hielo prácticamente invisibles y el alejamiento de las naves del radio de acción de los aviones de rescate...


Es una de esas competencias que anualmente nos deja ciertas enseñanzas. Hoy haremos referencia a una vivencia con final feliz que le tocó protagonizar en los juegos de1999 a Isabelle Autissier, una maestra francesa de cuarenta y dos años. Su empeño y destreza la llevó a constituirse en una de las deportistas más prestigiosas de su país, mérito que quedó demostrado cuando liderando la prueba en la que participaba, un error del piloto automático hizo que su barco, con el impulso de la fuerza del viento, girara y volcara. Sin el menor atisbo de temor, la navegante se encerró en la cabina del barco y formó una burbuja de aire a la espera que los sistemas automáticos de emergencia empezasen a funcionar. Soportando vientos de 50 nudos y olas de más de 25 pies, algo habitual para la zona adonde había ocurrido el accidente (sudoeste del Cabo de Hornos - Sur del Océano Pacífico, cerca del Antártico), debió permanecer por espacio de 24 horas a la espera del rescate.


La suerte quiso que Giovanni Soldini, un competidor italiano que siempre tuvo en claro que en toda participación deben primar ciertos valores, como por ejemplo el respeto al prójimo, recogiera sus señales de S.O.S. y fuera en su búsqueda. Para ello, recorrió más de 200 millas en menos de 24 horas, dado que era improbable debido a la distancia, que pudiera ser rescatada por un navío comercial o un helicóptero. Haciendo gala de un envidiable buen humor para enfrentar situaciones difíciles, Isabelle envió un mensaje vía satélite desde la embarcación de Soldini anunciando "ahora estoy inmersa en un viaje a Italia..y no demasiado triste por ello".
El episodio narrado no es el único con final feliz protagonizado por Isabelle. En 1994, participando en esta misma categoría, siendo la primera mujer que formaba parte de ella y llevando un liderazgo de cinco días de ventaja sobre su más próximo seguidor, tuvo que ser rescatada por el equipo de salvamento a causa de la rotura del palo.

Indudablemente al tiempo de reconocer las aptitudes de Isabelle para el deporte que practica y su capacidad para enfrentar los obstáculos que pudieran presentarse en las competencias en que participa, hechos como los narrados nos obligan a considerar que pese a todo y en todos los órdenes de la vida puede existir un final feliz... sólo hace falta encontrar a los protagonistas adecuados....